-Este es un Siete. Yo soy un Ocho. Si eres un cuatro eres así… Como haces esto eres un Cinco, etc…

Lo primero que parece el Eneagrama, cuando la gente lo conoce, es una herramienta para clasificar a las personas según su estilo de personalidad. Lo que más atrae, al principio, es el interés por saber qué número soy y qué número son las personas de mi círculo social. Incluso es muy común que las conversaciones, de personas iniciadas en esta disciplina, ronden en torno a si eres un Cuatro, no eres un Tres; yo soy un Ocho y por eso hago tal…

Es evidente que todo esto es interesante y divertido, pero lo que yo quiero remarcar es su dudosa utilidad, más allá de lo meramente lúdico. Diría incluso que puede perjudicar las relaciones, puede ofender, hacer sentir mal a alguien, o lo que es peor, convencer a alguien de que es de determinada manera, sin ni siquiera haber indagado en su propio interior.

El Eneagrama es ante todo un método de autoconocimiento, una manera de llegar a comprender cómo es nuestra personalidad y de qué modo nos afecta en nuestra vida, por qué funcionamos mal a veces, y por qué no somos capaces de cambiar a pesar de darnos cuenta de que algo va mal. Como herramienta de autoconocimiento no representa una manera de saber cómo somos, sino un “mapa que podemos utilizar para transitar por nuestro mundo interior”. Es el trabajo personal el que nos lleva por el camino de la transformación, las recetas fáciles se quedan en la superficie y los cambios que provocan son, en el mejor de los casos, temporales.

El Eneagrama es una manera de comprender cómo hemos llegado a ser cómo somos, de qué manera se han estructurado los rasgos de nuestra personalidad y por qué nos llevan a actuar de un manera determinada. El Eneagrama nos transforma, no solo porque nos da las claves de nuestra manera de ser, sino porque, y sobre todo porque, nos proporciona la posibilidad de hacer consciente lo inconsciente, de darnos cuenta de nuestros mecanismos automáticos. Este nivel de conciencia es el que posibilita que podamos cambiar de manera profunda, que podamos transitar por un nuevo camino de conexión con uno mismo, de vivir conscientes, de vivir en el presente…

Si quieres estudiar Eneagrama obsérvate, descúbrete, atrévete a comenzar pequeños cambios, hazte las preguntas adecuadas, y permite que lo que vive en tu interior se exprese, que tu auténtico yo tome forma, y que tu vida sea la vida que en verdad quieres vivir.


Lluís Rodríguez

Psicólogo, psicoterapeuta y formador. Profesor de Eneagrama de la Personalidad.

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